viernes, 24 de agosto de 2018


Inconvenientes de esta nueva forma de terapia


Pérdida de claves visuales y auditivas: Pérdida de la comunicación no verbal. Esto origina dificultad en la evaluación del paciente, problemas de diagnóstico, de percepción de la identidad del cliente, problemas en cuanto a las bases teoréticas de la intervención –que ahora han de ser diferentes–, y problemas en la percepción de dificultades de comunicación en el paciente.


Transmisión: aunque el encriptamientode mensajes ofrece una determinada seguridad, no garantiza al cien por cien que el mensaje no pueda ser interceptado y accedido por piratas informáticos. Por eso se recomienda al terapeuta no guardar información en discos duros accesibles a través de la red, ni dejar información accesible al alcance de personas no autorizadas, así como tener en cuenta la necesidad de realización de copias de seguridad regulares de la información de las sesiones. Del mismo modo, al cliente se le aconseja prudencia sobre el hecho de mandar información desde el trabajo –el empleante, en EE.UU. tiene derecho a leerlo–, o desde casa (las personas que conviven con él pueden acceder a los ficheros clínicos). Por todo ello nos surge un nuevo inconveniente...


La confidencialidad: ya que según lo anteriormente comentado es más difícil asegurar la confidencialidad a través de Internet que en psicoterapia tradicional.


Competencia: la falta de formación de los profesionales en este nuevo tipo de terapia también es un tema importante a tener en cuenta, desde el punto de vista de las implicaciones éticas y legales de este nuevo tipo de intervenciones (basadas en texto).


Manejo de crisis: es más difícil, porque el cliente mantiene el anonimato y el terapeuta puede estar no familiarizado con los recursos de la zona donde está el cliente. Además se dan problemas sobre el informe que se debe emitir sobre la posibilidad del paciente de hacer daño a terceros, o del peligro sobre su propia seguridad. Esto, se hace aún más complicado cuando cliente y terapeuta son de ámbitos geográficos (y consecuentemente jurisdiccionales) diferentes.


Aspectos jurídicos y legales: en este sentido es fundamental el tema de la trascendencia de las fronteras físicas que implica internet. Por eso, el hecho de que terapeuta y cliente sean de distintos estados o de distintos países, con leyes diferentes, supone un reto a la hora de establecer y uniformar criterios legales de regulación de estas actividades. Es un desafío, que tiene implicaciones también en otros niveles de la actividad humana.


Dificultad (no imposibilidad) en el establecimiento de una buena relación terapéutica. Los mandamientos rogerianos de congruencia, empatía y aceptación incondicional tendrían dificultad en establecerse durante una comunicación por chat en internet; se precisaría un buen dominio del lenguaje y de la comunicación escrita emocional. En una intervención empleando programas de audio-conferencia podría salvarse fácilmente este inconveniente.


El problema de la asincronía es relevante en la terapia e-mail; es decir, mediante el intercambio de mensajes de correo electrónico. A menudo los pacientes prefieren respuestas inmediatas a sus problemas y no aceptan demoras excesivas en el correo.
Alargamiento de la terapia. Si no se emplea audio durante una comunicación terapéutica por Internet, un tratamiento psicológico puede extenderse en el tiempo excesivamente, ya que el volumen de información que puede ser intercambiado por escrito siempre será inferior y más lento en su transmisión que utilizando un sistema de audio.












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