viernes, 24 de agosto de 2018



TICs y Psicología de la Educación

Desde el punto de vista de la educación, las nuevas tecnologías y, especialmente internet, están generando nuevas formas de comunicación. Una de las principales aplicaciones educativas es la interacción entre el profesor y el alumno o incluso la clase en general. No resulta raro empezar a ver en España cómo los alumnos y los profesores se comunican de forma periódica vía e-mail para hacer comentarios sobre la asignatura, programa, etc., sin necesidad del espacio real del aula. Incluso es posible una forma generalizada de comunicación con los alumnos, enviando mensajes generalizados para difundir bibliografía o nuevos apuntes sin hacer ya uso de los tradicionales apuntes o fotocopias de reprografía. Y esto tan sólo para poner un ejemplo de los más sencillos de cómo están cambiando los tipos de comunicación y, por consiguiente, de la función del docente.

Es indudable que en el caso de la educación presencial la figura de profesor sigue teniendo una importancia clave, aunque podría estar complementada no sólo con todo lo que aporta Internet sino con otras tecnologías más sencillas o familiares como pueda ser el vídeo. Esta última práctica es ya muy común dentro de los centros educativos. Las videoconferecias podrían ser otras herramientas para conocer aspectos de una disciplina, pudiendo ver en directo otros centros y otras clases, produciéndose así un feedback o retroalimentación entre distintos centros con profesores y alumnos de distintos lugares, incluso países, fomentando así la participación local, nacional e internacional.

En virtud de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, se ha roto el esquema unidireccional emisor-receptor en el ámbito educativo. Los receptores pueden –y deben– participar activamente en la generación de contenidos, hecho que sin duda beneficiará el proceso y el resultado educativo. Tal como se ha indicado, Internet, convertido en un fenómeno sociológico no sólo se limita al uso que pueda hacer el profesor o el alumno para comunicarse entre ellos sino que ofrece todo un mundo de información al mismo tiempo que contacto con otros centros ya sean universitarios como a otros niveles. La gran cantidad de información, en muchos casos de primera mano, de base de datos, de referencias, etc. hacen que en muchos casos la información que ofrece un profesor sobre su asignatura se quede corta, mientras que la red desborda de información actual a cada momento.

Por otro lado, el actual escenario de convergencia de medios puede resultar el ámbito ideal para el obligado desarrollo de los valores educativos, aspectos tan olvidados hasta hace relativamente poco por nuestro sistema educativo. Por todo ello, en el mundo del saber postmoderno, el acento ya no está puesto únicamente en la adquisición de conocimiento sino, además, en el uso creativo de los medios. El proyecto de la comunidad educativa es utilizar las tecnologías de la información y la comunicación como instrumentos integradores de formación y desarrollo de capacidades, atendiendo a las necesidades específicas e individuales de cada alumno/a y bajo una perspectiva interdisciplinar.

 No obstante, las TICs se consideran como uno de los instrumentos más eficaces para la formación a lo largo de la vida, que potenciará la adaptabilidad a las nuevas exigencias de la sociedad, ya sea desde el ámbito del empleo, de la industria, del comercio o de la vida cotidiana. Sin embargo, esto no es tarea fácil, pues todo plan de introducción de las Nuevas Tecnologías en el entorno educativo debe contemplar, de forma simultánea, la dotación tecnológica de los centros, la formación del profesorado y el desarrollo de contenidos, cosa que no siempre es posible.







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